Critical Thinking

Burbuja financiera vs burbuja climatica

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La naturaleza de una crisis es su imprevisibilidad. Todos fuimos testigos durante la crisis financiera, una reacción en cadena de fallos  se produjo a partir de una parte del sistema  a la siguiente. Es fácil ver una sola parte pero no  calcular el efecto dominó que resulta. Ese tipo de contagio casi se llevó al sistema financiero mundial. Millones sufrieron. Muchos todavía lo hacen.

Estamos cometiendo el mismo error hoy en día con el cambio climático . Estamos viendo una burbuja climática que plantea enormes riesgos para el medio ambiente y la economía. Las señales de advertencia son claras y creciendo. Esta es una crisis que no podemos darnos el lujo de ignorar.  Tenemos que actuar ahora, a pesar de que hay mucho desacuerdo no debemos perder de vista los profundos riesgos económicos de no hacer nada.

 Mirando al 2008, es fácil ver las similitudes entre la crisis financiera y el desafío climático ahora.

Construimos en exceso endeudándonos, las emisiones de GEI superan los límites permitidos, ahora. Crédito fácil para financiar las viviendas, fomento excesivo de los combustibles en base a carbono, ahora. Expertos financieros entonces, los científicos del clima, ahora, tratando de entender lo que ven para modelar los futuros posibles. Riesgos potenciales de ser tremendamente perjudicial para una economía globalizada y el clima global, ahora.

Se evitó una catástrofe económica en el último minuto por rescatar un sistema financiero en colapso a través de la acción del gobierno. Pero el cambio climático es un problema más difícil de resolver. El dióxido de carbono que le estamos enviando a la atmósfera permanece allí durante siglos.

Hace menos de 10 años, el mejor análisis preveía que el derretimiento del hielo marino en el Ártico significaría veranos casi libres de hielo a finales del siglo XXI. El hielo se está derritiendo tan rápido que los veranos del Ártico prácticamente sin hielo podrían estar aquí en la próxima década o dos. La falta de hielo reflectante significa que más calor del sol será absorbido por los océanos, lo que acelera el calentamiento de ambos, océanos y  atmósfera, y en última instancia, el aumento del nivel del mar.

Foto:justin-lewis

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Los científicos han identificado una serie de umbrales potenciales  que, una vez cruzados, podrían causar, cambios irreversibles. No saben exactamente cuándo vamos a llegar a ellos, pero saben que debemos hacer todo lo posible para evitarlos. Las tendencias no están a nuestro favor.

Peor aún, en mayo, dos estudios independientes descubrieron que uno de los mayores umbrales ya ha sido alcanzado. La capa de hielo de la Antártida occidental ha comenzado a derretirse, un proceso que los científicos estiman que puede durar siglos, pero que con el tiempo podría elevar los niveles del mar en hasta 14 pies (más de 4 m.). Ahora que este proceso ha comenzado, no hay nada que podamos hacer para deshacer la dinámica subyacente. Dentro de 10 años serán otros los umbrales en ser cruzados.  

Para proteger a la ciudad de Nueva York, del crecimiento de los mares y las mareas se espera que cueste al menos $ 20 mil millones inicialmente, y, finalmente, mucho más. Y eso es sólo una ciudad costera. ¿Alguien puede calcular el coste de nuestras ciudades? Somos una península. ¿Y nuestras islas?

Es cierto que existe incertidumbre sobre el momento y la magnitud de estos riesgos y muchos otros. Pero aquellos que dicen que la ciencia es inestable o la  acción es demasiado costosa están simplemente tratando de ignorar el problema.  Viendo el cambio climático en términos de evaluación  y gestión de riesgos (la espera de más información antes de actuar) realmente están asumiendo un riesgo muy elevado. Nunca sabremos lo suficiente para resolver todas las incertidumbres. Pero sabemos lo suficiente como para reconocer que tenemos que actuar ahora.  Entre los científicos del clima y economistas que han dedicado sus carreras a esta cuestión no hay prácticamente ningún debate entre ellos, el planeta se está calentando y  la quema de combustibles fósiles es en gran parte responsable.

Foto: justin-lewis

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En un futuro con tormentas más severas, sequías más profundas, temporadas de incendios más largas y crecimiento de los mares que ponen en peligro las ciudades costeras pondría a la economía en riesgo al ignorar el cambio climático. Este es el cortoplacismo. Hay una tendencia, sobre todo en el gobierno y la política, para evitar centrarse en los problemas difíciles hasta que pincha el globo. Seríamos tontos de esperar que eso suceda a nuestro clima. A nuestros hijos o nietos, no debemos dejarlos con los costos económicos y ambientales del cambio climático. La gestión del riesgo es un principio conservador, como es la preservación de nuestro medio ambiente natural para las futuras generaciones.

La solución puede ser  facultar al mercado para encontrar la respuesta más eficiente. Podemos hacer esto al poner un precio a las emisiones de dióxido de carbono, un impuesto sobre el carbono. Poner un precio a las emisiones creará incentivos para desarrollar nuevas tecnologías energéticas más limpias.

Muchos economistas respetados, de todas las tendencias ideológicas, apoyan este enfoque. Podemos debatir la fijación de precios y la política de diseño apropiado y la forma de utilizar el dinero generado. Pero un precio al carbono cambiaría el comportamiento de los individuos y las empresas. Al mismo tiempo los subsidios deben ser eliminados. La energía renovable puede competir con los combustibles sucios una vez que los costos de la contaminación se contabilizan.

Este problema no se puede resolver sin un fuerte liderazgo por parte de los países en desarrollo. Europa y Estados Unidos son capaces de desarrollar nuevas tecnologías e innovar, a la vez este ultimo país junto con China son los dos mayores emisores de dióxido de carbono, no vamos a ser capaces de convencer a otros contaminadores de carbono a tomar las medidas urgentes que se necesita si no estamos haciendo todo lo que podemos hacer para frenar las emisiones de carbono y mitigar nuestros riesgos.

 Elaborar políticas que utilicen las fuerzas del mercado para ofrecer incentivos a los avances tecnológicos necesarios para hacer frente al cambio climático y la colocación de un impuesto sobre las emisiones de dióxido de carbono parece lo más razonable. 

El papel de los gobiernos, cada vez más, será llamado a ayudar a las comunidades y regiones afectadas por desastres relacionados con el clima como las inundaciones, las malas cosechas causadas por la sequía y las condiciones meteorológicas extremas, como tornados, huracanes y otras tormentas violentas. Todos vamos a estar pagando esos costos. No una vez, sino muchas veces.

El cambio climático es el reto de nuestro tiempo. Hemos visto y sentido los costos de subestimar la burbuja financiera. No vamos a ignorar la burbuja climática. Hay un tiempo para la valoración de la prueba y un tiempo para actuar.

Autor: @anicolab

@anicolab

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